martes, junio 24, 2008

PROSTITUTA, Y ORGULLOSA DE ELLO



Muchas veces he visto películas de terror, a montones. En realidad, son las que más veo. Pero pocas hieren mi sensibilidad, si he de ser sincera. Pero a veces, aparece una, una que realmente me toca, y me deja hecha polvo; incluso sé que va a suceder antes de verla, me doy cuenta de que quizá sería mejor no verla por que va a hacer que me revuelva. “An american crime” es una de estas películas. Había leído algo sobre ella, aunque a raíz de verla, investigué a fondo para saber más del tema.
En Indiana, EEUU, en el verano de 1965, las hermanas Sylvia,de 16 años, y Jennie Likens fueron dejadas por sus padres, feriantes de profesión, a cargo de una mujer llamada Gertrude Baniszewski. Ésta mujer, que ya tenía 5 hijos propios, aceptó cuidar de las dos niñas a cambio de 20 dólares semanales. Aparte de estar enferma de asma, ( por lo que se medicaba con una especie de jarabe que, lejos de ayudarla, la trastornaba más ), tenía numerosos problemas económicos. Su ex novio Dennis tampoco la ayudaba demasiado, a pesar de ser el padre del último de los hijos de Gertrude. Los hijos de Gertrude contaban con distintas edades, desde los 17 de Paula, la hija mayor, a los 15, 12, 11 y 10 del mas joven ,Johnny ( un pequeño psicópata , como se puede comprobar más bien pronto ). Los problemas económicos, personales, la enfermedad y diversos acontecimientos relacionados con Paula llevaron a ésta mujer a descargar toda su ira y crueldad sobre Sylvia. Durante la primera parte del film vemos una historia mas suave, con algún maltrato ocasional ( cuando el primer cheque de sus padres se retrasa, Gertrude no duda en darles una pequeña paliza en el sótano, solo para descubrir que el cheque llegará al día siguiente ). Gertrude comienza a culpar a Sylvia de todas las desgracias suyas y a castigarla mediante “lecciones ejemplares” que lleva a cabo delante de todos sus hijos. Finalmente, tras una de las escenas mas humillantes que han contemplado mis ojos en un film ( la violación inducida con una botella de vidrio ), Gertrude arroja a Sylvia al sótano, donde la deja abandonada.

El cuerpo de la joven fue encontrado con síntomas de deshidratación y desnutrición; con evidentes signos de tortura, como arañazos, moratones y quemaduras ( una de las aficiones favoritas de la familia era quemarla con cigarrillos ) y con una frase grabada en su estomago con un alambre al rojo vivo : “Soy una prostituta y estoy orgullosa de ello”. Además, se reveló que había sido violada con una botella, y obligada a comer y beber sus propias heces y orina. Por suerte, el director del film, Tommy O,Haver, omite muchas de estas cosas, consiguiendo el mismo efecto terrorífico sin caer en la vulgaridad explícita.
Una de las partes más duras del film son los niños. No solo Gertrude participó en las torturas, si no que todos sus hijos, y varios jóvenes del vecindario se dedicaron a martirizar a la pobre chica en aquel sótano. Los vecinos a menudo escuchaban los gritos y alaridos de Sylvia, pero nunca hicieron nada para ayudarla. Finalmente, se descubre el cuerpo de la joven y la familia tendrá que pagar por sus horrendos crímenes.


Los papeles principales corren a cargo de Catherine Keener (Gertrude), quien interpreta a la asesina con una eficacia y frialdad pasmosa, y Ellen Page ( Sylvia ), quién está encantadora en su primera mitad del film, y terriblemente convincente en la segunda.
La película tiene un buen ritmo durante todo el metraje; es austera, no se regodea en la violencia gratuita ( lo que consigue que los momentos desagradables sean mas impactantes ) y tiene un buen desenlace : el engaño a medias durante la muerte de Sylvia, que hace concebir esperanzas para luego encajar la dura realidad.
Una curiosidad : El rodaje resultó muy duro para todos los implicados; mucha gente lloró durante la filmación. Además, el director hizo que las madres de los niños estuvieran presentes para protegerlos del contenido del film, ya que estos solo eran conscientes a nivel muy básico de la magnitud del asunto.
Una película muy dura que es necesaria ver para comprender hasta que punto las personas pueden convertirse en salvajes. Yo, por mi parte, me quedo con la imagen de Sylvia girando en el tíovivo para toda la eternidad.